Dos países, un comienzo
Alexandra es de Rusia. David es de España. Su historia ha vivido entre San Petersburgo y Barcelona, entre la distancia y el sentido de pertenencia, durante aproximadamente seis años.
En el discurso de David, Nova Icària aparece como un punto de origen silencioso: el lugar donde su relación comenzó a tomar forma. Recuerda los primeros meses: hablando mucho, descubriéndose con cuidado, sin apresurarse hacia el final.
Por eso su voto no se trata solo de sentir. Se trata de elegir. Promete estar cerca, elegir a Alexandra cada día y seguir maravillándose de ella.
Y luego llega la línea más simple y humana de toda la ceremonia: la que convierte un día hermoso en una revelación privada: llamándola su esposa, diciéndolo dos veces y dejando que la sorpresa se asiente.










